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jueves, 24 de enero de 2008

Científicos de EE.UU. Dan un Paso Crucial para Producir Vida Sintética

Investigadores del Instituto Venter desarrollaron el primer genoma artificial de una bacteria. Se trata de la mayor estructura de ADN fabricada por el hombre. "Representa la segunda de tres etapas hacia la creación de un organismo vivo enteramente artificial", dijo uno de los jefes del proyecto. El objetivo es utilizarla para limpiar residuos tóxicos y producción de biocombustibles.

En un paso fundamental para la Ciencia, investigadores estadounidenses del Instituto Venter produjeron el primer genoma sintético de una bacteria. Sus autores dijeron que se trata de la mayor estructura de ADN –estructura base de la vida- fabricada por el hombre.

El descubrimiento permite avanzar hacia el objetivo global de crear microorganismos sintéticos que podrían utilizarse en la producción de biocombustibles, la limpieza de los residuos tóxicos o la absorción de carbono. Pero también posibilitaría la creación de seres vivos por el hombre.

"Hemos mostrado que es posible crear artificialmente grandes genomas y ajustar su tamaño, lo que abre el camino a potenciales aplicaciones importantes como la producción de biocombustibles y el tratamiento biológico de los desechos tóxicos", explicó el doctor Hamilton Smith, del Instituto Venter y uno de los coautores de estos trabajos. Dan Gibson, principal autor del estudio, fue más allá. Dijo que el avance "representa la segunda de tres etapas hacia la creación de un organismo vivo enteramente artificial".

Los resultados de la investigación fueron publicados en el último número de la revista Science. Todo el trabajo se llevó a cabo en la poderosa –por su millonario respaldo económico y su desarrollo tecnológico- instalaciones del instituto de Craig Venter, un pionero de la biotecnología, científico que participó también activamente en todos los procesos del proyecto.

En una entrevista concedida al diario El Mundo de España, el catedrático de genética de la Universidad de Alcalá, Nicolás Jouve, sostuvo que "el trabajo es interesantísimo y novedoso", pero que implica estar "en el filo de navaja". "Si somos capaces de realizar modificaciones genéticas para bien, también podríamos utilizarlas para crear agentes patógenos utilizables en una guerra bacteriológica", advierte.
Fuente: El Clarín.
Ciencia.

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